ELEGIAS DE VARONES ILUSTRES DE INDIAS JUAN DE CASTELLANOS PDF

Las naciones mas altas y excelentes callen con valor de la espanola, pues van con intenciones de hallar gentes que pongan piens contrios en la bola Espanto no les dan inconvenientes, ni temen del dragon ardiente cola, deseando hacer en su corrida de mas precio la fama que la vida. De capitanes van los tres Pinzones, para tal cargo ninos y bastantes, y en marear las velas y timones muy pocos que les fuesen semejantes de Palos y Moguer salen varones admirables y diestros navegantes con tanta prevencion, con tal avio, salieron al remate del estio. Con gran concierto guian el armada, inflada toda vela y extendida vereis espumear agua salada a tierra van no vista ni hollada, huyendo de la tierra conocida ya no ven edificioes torreados porque por alta mar van engolfados. Al occidente van encaminadas las naves inventoras de regiones pasando van las islas Fortunadas y Hesperides que dicen Ogorgones: No curan de senales limitadas que ponen las antiguas opiniones, y el tropico, que fue duro viaje, no quiere limitar este paisaje. User Rating:.

Author:Kikora Vuzuru
Country:Cyprus
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):1 September 2008
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Las Elegas de varones ilustres de Indias de Juan de Castellanos, la mitologa grecolatina y los comienzos de la literatura en Colombia y Venezuela. En efecto, es obvio q u e en Amrica no puede irse ms all de esa fecha para el tratamiento de esa temtica porque, un tanto paradjicamente, ese trmino coincide con los comienzos, no slo ni principalmente de la literatura escrita en lengua espaola en el Nuevo M u n d o , sino tambin con los de un conflictivo proceso histricamente excepcional de transculturacin, violento las ms de las veces, al cabo del cual una nueva cultura emerge a la historia.

Ya las primeras manifestaciones literarias que en rigor son espaolas, exhiben claras muestras de ese fenmeno y sern, no tanto en esos momentos iniciales como en los siglos venideros, objeto de una doble mirada. Por un l a d o , la de q u i e n e s las c o n s i d e r a n con t o d a legitimidad, umbilicalmente ligadas a la literatura espaola y, por otro, la de los que cada vez ms concientemente las estiman como los primeros productos expresivos de esa nueva cultura, que acabarn por constituir una nueva literatura.

Pues bien, otra vez un tanto en apariencia contradictoriamente, lo que voy a exponer es el estudio de la obra de un poeta, o autor para imitar la prudencia de Emilio Carilla en la designacin de los productores de diversos tipos de escritura durante los tiempos coloniales , que las historias de la literatura colombiana y venezolana la regin que me fue asignada reconocen corno su comn y nico fundador.

Me refiero a Juan de Castellanos, autor ce las Elegas de varones ilustres de Indias, cuya consideracin no puede llevarse a acabo sin tener en cuenta las circunstancias histricas dentro y en relacin a las cuales esa obra fue concebida y realizada, aunque sea de manera muy sinttica, dado que no es este el momento adecuado para un tratamiento ms extenso y pormenorizado.

Dichas circunstancias son las q u e c o n f o r m a n u n a e t a p a histrica e x t r a o r d i n a r i a m e n t e conmocionante como fue la Conquista del Nuevo Mundo, verdadero cataclismo para los pueblos prehispnicos, cuyas consecuencias, quinientos aos ms tarde, continan vigentes, y que determin de manera decisiva el curso posterior de la historia moderna. De tales acontecimientos trata, precisamente, la singularsima obra de J u a n de Castellanos, en la cual la mitologa clsica desempea un papel de cuya importancia me ocupar en las lneas que siguen.

C a b e advertir que no todos los que se han ocupado de Castellanos y su obra coinciden en estos datos y la trascendencia que tuvieron en su formacin; lo cierto 12 es que, y en esto s parece haber acuerdo, es que viaja al Nuevo Mundo antes de cumplir los veinte aos y nunca regresar a Espaa [ms informacin sobre estos aspectos en: Alvar, ; Meo-Zilio, ; Pardo, ; Rojas, ; Romero, ; O c a m p o , ].

En adelante participa en las peripecias de la conquista y colonizacin de las islas caribeas y finalmente de las actuales Venezuela y Colombia. O r d e n a d o sacerdote en , tras una vida bastante agitada tuvo u n a hija, problemas con la Inquisicin y particip de la actividad perlfera en Cubagua [Pardo, , XXXVII] , se estableci definitivamente el ao como cura de la Parroquia Santiago de Tunja, y en el ao fue nombrado su Beneficiado.

A partir de habra comenzado la redaccin en prosa de las Elegas y, aproximadamente desde habra llevado a cabo su versificacin, la cual culminara en [Meo-Zilio, , pp. La obra titulada Elegas de varones ilustres de Indias est compuesta de cuatro partes no lleg a escribir una quinta, prometida al concluir la IV , de las cuales slo la I se public en vida de] autor en En cuanto al Discurso, recin en , ngel Gonzlez Palencia prolog y edit el texto con el auspicio del Instituto Valencia de don Jun.

La primera versin completa se public en Caracas en , editada y prologada por Caracciolo Parra Len. La segunda, en cambio, fue editada en por la Presidencia de Colombia en cuatro tomos, con prlogo de Miguel Antonio Caro. En , por fin, apareci la tercera Edicin, a cargo de Gerardo Rivas Moreno, prlogo de Javier O c a m p o Lpez e ndices temticos onomstico, toponmico y de nombres indgenas a cargo de Cristbal Acosta Torres. C o m o es fcil comprobar en la bibliografa anexa, la produccin crtica que generaron las Elegas es cuantiosa y diversa en sus enfoques, lo cual explica y justifica, creo que esta intervencin se apoye especialmente en los trabajos de Giovanni Meo-Zilio [] y Luis Fernando Restrepo [J, en los cuales, adems de sintetizar valiosas informaciones y, sobre todo, la profusin crtico-histrica pro- 13 ducida desde el siglo X I X , proponen los ms renovados puntos de vista respecto de la ms precisa valoracin de la obra del llamado "Beneficiado" de Tunja.

En la consideracin de las Elegas lo primero que impacta es la "monstruosa extensin" del poema [Meo-Zilio, ], la cual en buena medida fue y es causa de que su lectura resulte una verdadera proeza comparable con las muchas narradas por Castellanos y haga ms difcil la tarea crtica : la o b r a est compuesta por C a d a Parte, a su vez, est integrada por las elegas, divididas en cantos en todos los casos en cantidades diversas , elogios y relaciones.

En lo que respecta a la materia narrada el propio autor nos informa al dirigirse "A los lectores" de la IV Parte, afirmando que la obra "compuesta hasta agora [ La tercera, del Popayn y Cartagena, con todo lo que en aquellas gobernaciones ha acontecido desde sus primeros descubrimientos hasta la presente era.

La cuarta es aquesta que tenemos entre manos, que es la Historia de este Nuevo Reino de Granada Adems de la coincidencia de la crtica en el estupor que produce la extensin, hay otra que durante mucho tiempo y a lo largo de numerosos trabajos ha sido el eje de la discusin sobre el valor de las Elegas: la doble dimensin del poema, es decir, la evidente presencia de dos componentes fundamentales, el potico y el historiogrfico.

Es fcil encontrar dentro de extremos como el de Javier O c a m p o 14 que considera a Castellanos un "cronista-historiador" [Ocampo, , X I X ] , hasta el de William Ospina quien encomia al "poeta indudable que se nos revela en cualquier pgina de las Elegas, [ En ltima instancia depender de lo que se pretenda entender por ella" [Alvar, , p.

III Esta polmica aparentemente inagotable surge, a mi parecer, de las propias Elegas. As como los "autores antiguos nos dejaron escritas" "cosas notables", y "por consejo Tambin agregan lo suyo los autores de los diversos elogios al insistir en textos que abundan en referencias literarias y mticas grecoiatinas en el carcter potico de la obra. El propio Juan de Castellanos comienza su obra con una especie de declaracin de propsitos y principios en la cual, tras comenzar 15 A cantos elegiacos levanto Con dbiles acentos voz anciana, Bien como blanco cisne que con canto Su muerte soleniza ya cercana contina declarando que Para dar orden lo prometido, Orbe de Indias es el que me llama A sacar del sepulcro del olvido A quien merece bien eterna fama, Pues para correr vias tan distantes Habra de tomallas mucho antes.

Ir con pasos algo presurosos, Sin orla de poticos cabellos Que hacen versos dulces sonorosos A los ejercitados en lelos; Pues como canto casos dolorosos, Cuales los padecieron muchos de ellos, Parecime decir la verdad pura Sin usar de fieion ni compostura".

Las cursivas son mas. Por supuesto, este apego a la verdad es reconocido por diversos autores, Ercilla censor de la II Parte entre ellos, as como mereci el rechazo de aquellos para los cuales, en general, "el error de Castellanos y la fuente de muchos tropiezos fue escribir no un canto pico, sino u n a crnica en verso"; o la reticente aprobacin de otros, M.

Menndez y Pelayo, entre ellos. En cuanto a la crtica literaria, tambin exhibe una variada gama de opiniones, desde las laudatoria? Rivas Sacconi, , citado por Pardo, , p. Una informacin ms detallada en el mismo Pardo, , pp. IV Ante este panorama, intentando un balance, Meo-Zilio eslima que frente a las Elegas la crtica ha puesto en evidencia una notoria incoherencia, "contina siendo problemtica y perpleja, como revelando cierta angustia ante ese mostrurn Por qu, por ejemplo, insistir en esa rgida polaridad historia-poesa, en la certidumbre, en la veracidad de lo que narran las Elegas, sin atender a su estructural relacin con el componente literario, que es, en su origen, pico?

Si la crtica no articula procedimientos adecuados a su naturaleza y funcin para su anlisis y valoracin, es imposible llegar a resultados ms satisfactorios ante una obra como la de Castellanos, en la que "se fusionan y confunden la historia, la poesa y la misma vida de quien fue copartcipe de los hechos que relata" y hace estallar "los lmites tradicionales de la pica", derrumba "los viejos cnones de la unidad de tiempo, de accin, de personaje, de lugar"; disuelve "la oposicin entre protagonista y antagonista, entre hroe y coro".

En consecuencia, hay que 17 pensar que nos hallamos "frente a un nuevo modelo pico construido emprica y voluntariamente por el poeta y que, a pesar de cierto elemento prosaico y trivial, ingenuo y socarrn, tono menor y casero y hasta por eso mismo , es substancialmcnte revolucionario y libertario ante los esquemas habituales y, por lo tanto, no puede medirse con los metros que nos ha legado la tradicin crtica.

Tal vez a g r e g a M e o - Z i l i o - t e n g a m o s q u e r e n u n c i a r a la d i c o t o m a metodolgica establecida por Marcelino Menndcz y Pelayo", esto es, desechar "la distincin entre juicio histrico y literario acerca del poema.

En nuestro concepto -concluye-, desde que El subrayado es mo]. Ahora bien, cules eran las opciones discursivas entre las cuales Castellanos deba decidirse para concretar los propsitos ya mencionados? En el sistema literario de la poca colonial, dejando de lado el gnero lrico, el drama y la novela, que por su carcter ficcional no poda servir al proyecto de Castellanos a lo largo del poema insiste en su rechazo de lo novelesco , slo quedaban a su disposicin formas discursivas en prosa como la crnica, la carta y la relacin [para un tratamiento detallado de este tema, vase W.

Mignolo, y ] y en verso la epopeya. Aqullas, pese a ciertos rasgos comunes compartidos con las Elegas, especialmente con la crnica, no debieron parecerle apropiadas para sus propsitos. En cuanto a la epopeya considerada "gnero d o m i n a n t e " de la literatura espaola de los siglos X V I y X V I I , posicin q u e slo le disputa la tragedia, es avalada por los tericos como Lpez Pinciano, El Brocense, Cascales, pero cuyo sostn fundamental debe buscarse en su ms profunda afinidad con la mentalidad de la llamada "poca imperial" [F.

Pierce, , citado por Pedro Piero, , pp. A pesar de esta situacin y la franca admiracin que siente por LA Araucana de Alonso de Ercilla y su carcter modlico, si juzgamos por lo que las Elegas son, desde el punto de vista narrativo se hace evidente que, ms all de un deseo aparentemente frustrado de 18 emulacin que algn crtico insinu, la epopeya, el gnero pico convencionalmente definido por la teora potica del siglo X V I , no serva satisfactoriamente a los objetivos de Castellanos, concebidos en relacin con extraordinarias circunstancias histricas y personales.

En consecuencia, debi intentar otra va para concretar lo que Lus Fernando Restrepo denomina "proyecto histrico fundacional" [L. Restrepo, , p. Si lo consigui es, precisamente, lo que este crtico trata de dilucidar en un trabajo que marca un momento culminante en los estudios de las Elegas, de los cuales ofrece una tilsima sntesis y a partir de la que postula una plausible hiptesis explcita en el ttulo, segn la cual las Elegas seran el resultado de las "Imbricaciones de un proyecto fundacional".

En el caso de esta intervencin, el trabajo de Restrepo hizo posible intentar al menos la superacin de la simple constatacin de la presencia de un variado conjunto de mitos grecolatinos y advertir su especial funcionalidad, reducida comnmente a la del mero adorno que, a lo sumo, a ms de probar erudicin era una "contrasea de la cultura" [segn Mara Rosa Lida citada por Piero Ramrez, , p.

Esa complejidad no obsta para q u e sobresalgan "dos rasgos Para alcanzarla recurre a opiniones diversas, del propio Castellanos, de crticos, especialmente Pittarello, Betty Osorio de Negret [], y otros, como Roland Barthes [], M. Se imbuye considerablemente el proyecto histrico en la tradicin pi ca", de modo que el discurso pico, entre cuyos componentes esenciales de acuerdo con la convencin genrica ms extendida se cuenta la mitologa grecolatina, opera para "dotar de sentido a la historia de la conquista".

Basndose en los epigramas laudatorios de Alberto Pedrero Elogiosy I Parte autor de ese texto pero tambin lector de Castellanos, comprueba la "patente vinculacin de la Conquista con la pica clsica la cual ofrece al lector en este caso Pedrero un claro marco conceptual para entender la epopeya clsica". Vale la pena, creo, citar el texto completo de Pedrero: Hasta agora faltaba quien cantase, En verso sonoro castellano, Las tierras que hall gente de Espaa, Y ya tiene rendidas a su Marte, Con hechos dignos de inmortal memoria 20 No suelen ser ans los extranjeros; Pues aunque sus hazaas son menores, Procuran Icvantallas hasta el cielo, Gomo hizo Virgilio las de Eneas, Y con heroico verso y elegante Homero celebr la de los suyos; Y con decir all cosas fingidas Pudo bien merecer eterno nombre.

Segn esto, quien canta cosas ciertas, A la luz sacando hechos olvidados, Y lo celebra con hermosos versos, No se le debe menos alabanza. Tal es nuestro poeta Castellanos, pues va cantando hechos escelcntes, Trabajos increbles y sucesos Que sobrepujan cuantos pinta Homero, Y exceden los naufragios del Troyano Porque no canta los angostos mares Del que huy de Troya, ni de Ulises, Ni pinta a Gerion con tres cabezas, Ni la serpiente Hidra con su ciento, Ni el dragn que guardaba las manzanas; Ni aquel de quien Jasn sembr los dientes; Mas canta el gran dragn del Ocano, Que cie con sus rocas todo el orbe, A quien el espaol tiene sujeto.

Hollando sus riberas y sus playas, Sus amplsimos reinos, campos, ros, Y sus feroces gentes ya domadas, Con otras increbles maravillas De todos los pasados nunca vistas, Las cuales cuenta aqu Castellanos Que como validsimo guerrero, De muchas cosas es fiel testigo. Con un soneto de similar contenido e intencin incluido entre los Elogios de la II Parte y escrito por Lzaro Luis Iranzo, afirma Restrepo, "queda claro que la historia que se contar en las Elegas ha 21 de entenderse en el marco de las epopeyas clsicas y de las conquistas imperiales latinas" , sin que se ponga en cuestin "la validez de la historia Todas esas referencias a la tradicin clsica son entonces guas que ayudan a comprender la Conquista segn su familiaridad con la tradicin pica", [Restrepo, , pp.

De acuerdo con esta ptica paso ahora a tratar ms especficamente el tema que nos convoca. VI La relacin de Castellanos con la tradicin clsica puede rastrearse por una doble va: l la que lleva al estudio de sus relaciones con la potica clsica y renacentista, especialmente dejo de lado ahora las que tienen que ver con la pica medieval , directas e indirectas, es decir, a travs de la lectura de obras tericas y de la lectura de los textos poticos; 2 la que conduce al considerable caudal mitolgico al que acude Castellanos, a pesar de la inicial promesa en contrario, como veremos aunque aclaro que no me atendr rgidamente a esta distincin.

C o n respecto a la primera va, si bien hay menciones a Aristtiles [sic] y Platn [Elegas, ,1 Parle, Eleg. I, Canto 2 o , oct. Asimismo, no puede dudarse que la lectura de Ariosto 22 y Tasso y mucho menos, por supuesto, la de Ercilla, pudo resultarle til en particular el ltimo para el mismo fin, esto es, la concepcin del poema y su ejecucin. En lo q u e se refiere a la va q u e lleva a la mitologa, pienso que podra decirse otro tanto: salvo la mencin de la Biblioteca universalis de Gessner [Piero Ramrez, , p.

A, Lpez Ferez en reciente trabajo. El mismo autor destaca el valor de Joan de Menay el Renacimiento Estudio de la mitologa en su obra menor de M. Martn en cuanto al tema que estamos tratando y en el extraordinario nmero de nombres mitolgicos en la obra de Juan de Mena que llega casi a los tres mil. Asimismo, Lpez Ferez, adems de referirse a la castellanizacin de los nombres mticos latinos, proporciona una lista de los mismos, en la cual aparecen muchos frecuentemente empleados por Castellanos, como podr comprobarse ms adelante.

Al comentar las opiniones de Meo-Zilio subray el carcter "transgresor" de las Elegas en relacin con las convenciones picas vigentes en la poca, tal la ausencia de la unidad de accin como tradicionalmente se la conceba: en lugar de una accin principal que estructura al resto de acciones, Castellanos las yuxtapone en un fluir exclusivamente temporal. La narracin no se inicia in media res sino ab ovo Ya pues que cosas de Indias celebramos. Para no proceder sin fundamento, Parece cosa justa que digamos Algo de su primer descubrimiento Elegas, I, Eleg.

I, Canto 1, oct. No hay un hroe o hroes protagnicos salvo si, como propone Vicente Reynal, se toma u n a secuencia como totalidad, como l hace al estudiar la Elega VI de la I Parte, en la que J u a n Ponce de Len desempeara ese papel: 23 "E ya Joan Poncc de Len da priesa Con hechos que parecen imposibles, Pues tuvo, como fue cosa notoria, En muy menos la vida que la gloria. Y ocupados de grande desatino. Van rodando por uno y otro lado, Dejndome sin matas el camino, E yo puse los pies en tal concierto Que no cur de ver si se haban muerto".

A nivel genrico - e n fin- encontramos poesa, historia, relaciones, catlogos, frmulas legales, elegas, elogios, romances, peregrinaciones, discursos, refranes, dicho populares, etc. En cierto modo puede decirse que las Elegas constitv yen una enciclopedia de las formas discursivas literarias y extra-literarias renacentistas" Restrepo, , p. Corresponde, por lo tanto, volver al texto de Castellanos despus de haber intentado a partir del mismo construir un marco conceptual apropiado para analizar y valorar la presencia de los mitos grecolatinos.

Me parece oportuno aclarar antes de seguir adelante que el haberle reconocido a los mitos la funcin fundamental de servir a lo que Restrepo denomina "proyecto fundacional", no implica ignorar otras funciones, ms habitualmente reconocidas, como servir de ornato, y a la mostracin de la erudicin del autor incluso no debe descartarse el hecho de que sobre todo la mitologa grecolatina formaba parte de la mentalidad o imaginario de la poca, como el propio Castellanos lo pone en evidencia varias veces a ello me referir ms adelante.

De todos ellos slo he podido consultar algunos. Lo que he comprobado y las referencias obtenidas en otros casos me hacen pensar que, en general, el carcter predominante de estos estudios es el erudito rastreo de fuentes, como teniendo en cuenta La tradicin clsica en Espaa 1 9 7 5 debe ser el siempre citado artculo de Mara Rosa Lida de inhallable incluso en el propio Instituto de Filologa Hispnica de la Universidad de Buenos Aires.

Otro tanto me atrevera a afirmar en el caso de Rivas Sacconi por lo que se puede ver en un artculo incluido en la Muestra Antolgica de la revista Thesaurus He alcanzado a consultar los trabajos de Vicente Reynal y Meo Zilio.

Del primero he tenido oportunidad de leer un trabajo que va citado en la bibliografa, obtenido a travs de Internet cuya fecha de edicin debe ser posterior a por los datos bibliogrficos que incluye , en el que estudia especialmente la Elega VI de la I Parte de las Elegas Es el caso, por ejemplo, de los Aspectos literarios de la obra de don Juan de Castellanos de Mario Germn Romero [], en cuyo captulo XII, al referirse en breve introduccin a "La antigedad clsica en las Elegas" afirma que las frecuentes alusiones a la historia antigua y particularmente a la mitologa "son fruto de la admiracin de Castellanos por la antigedad clsica" [Romero, , p.

Inmediatamente despus ofrece un registro de personajes mticos y figuras de la historia antigua que suman aproximadamente unos trescientos, agregando en cada caso breves comentarios sobre cada uno de ellos.

Antes de conocer su existencia, haba elaborado yo un registro que suma, tambin aproximadamente, unas quinientas entradas en varios casos, como el de Apolo, se repiten en un nmero considerable de oportunidades. Siguiendo el orden alfabtico en que se ordenan los personajes mticos seleccionar los que mayor inters revisten, con la indicacin del lugar preciso del texto en que se hallan, con los comentarios que parezca pertinente formular.

Antes, sin embargo, me parece oportuno referirme a lo que podra considerarse la "potica" de Castellanos. Ir con pasos algo presurosos, Sin orla de poticos cabellos Que hacen versos dulces, sonorosos A los ejercitados en leellos; Pues como canto casos dolorosos Cuales los padecieron muchos de ellos, 26 Parecime decir la verdad pura Sin usar de ficion ni compostura.

Por no darse bien las invenciones De cosas ordenadas por los hados Ni los dioses de falsas religiones, Por la va lctea congregados, En el Olimpo dando sus razones Cada uno por sus apasionados; Ni por mi parte quiero que se lea La deshonestidad de Citerea.

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Elegías de Varones Ilustres de Indias, Juan de Castellanos

Las Elegas de varones ilustres de Indias de Juan de Castellanos, la mitologa grecolatina y los comienzos de la literatura en Colombia y Venezuela. En efecto, es obvio q u e en Amrica no puede irse ms all de esa fecha para el tratamiento de esa temtica porque, un tanto paradjicamente, ese trmino coincide con los comienzos, no slo ni principalmente de la literatura escrita en lengua espaola en el Nuevo M u n d o , sino tambin con los de un conflictivo proceso histricamente excepcional de transculturacin, violento las ms de las veces, al cabo del cual una nueva cultura emerge a la historia. Ya las primeras manifestaciones literarias que en rigor son espaolas, exhiben claras muestras de ese fenmeno y sern, no tanto en esos momentos iniciales como en los siglos venideros, objeto de una doble mirada. Por un l a d o , la de q u i e n e s las c o n s i d e r a n con t o d a legitimidad, umbilicalmente ligadas a la literatura espaola y, por otro, la de los que cada vez ms concientemente las estiman como los primeros productos expresivos de esa nueva cultura, que acabarn por constituir una nueva literatura. Pues bien, otra vez un tanto en apariencia contradictoriamente, lo que voy a exponer es el estudio de la obra de un poeta, o autor para imitar la prudencia de Emilio Carilla en la designacin de los productores de diversos tipos de escritura durante los tiempos coloniales , que las historias de la literatura colombiana y venezolana la regin que me fue asignada reconocen corno su comn y nico fundador. Me refiero a Juan de Castellanos, autor ce las Elegas de varones ilustres de Indias, cuya consideracin no puede llevarse a acabo sin tener en cuenta las circunstancias histricas dentro y en relacin a las cuales esa obra fue concebida y realizada, aunque sea de manera muy sinttica, dado que no es este el momento adecuado para un tratamiento ms extenso y pormenorizado. Dichas circunstancias son las q u e c o n f o r m a n u n a e t a p a histrica e x t r a o r d i n a r i a m e n t e conmocionante como fue la Conquista del Nuevo Mundo, verdadero cataclismo para los pueblos prehispnicos, cuyas consecuencias, quinientos aos ms tarde, continan vigentes, y que determin de manera decisiva el curso posterior de la historia moderna.

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